¿Y si tu sufrimiento te estuviera dando algo a cambio?
- Paula Betancourt

- 18 feb 2025
- 2 Min. de lectura
A veces sentimos que la vida nos tiene atrapados en un mismo ciclo: los mismos problemas, las mismas dificultades, la misma sensación de que por más que intentemos, no avanzamos. Y claro, es frustrante, desgastante y hasta desesperanzador. Pero… ¿te has detenido a preguntarte si, de alguna manera, ese sufrimiento te está dando algo a cambio?
No es una pregunta fácil, pero es poderosa. A veces, sin darnos cuenta, los problemas que más nos pesan también nos ofrecen algo que, en el fondo, nos cuesta soltar.
El lado oculto del problema
Pongamos un ejemplo. Imagínate a alguien que siempre dice "para mi no es tan facil, no puedo hacerlo", "siempre estoy en crisis", "Nada me sale bien". Y sí, esto le genera angustia y malestar, pero, al mismo tiempo, su familia siempre está ahí para ayudarle, sus hermanos le apoyan, su mamá le da prioridad sobre los demás. En otras palabras, sin darse cuenta, su dificultad también le ha traído algo: atención, cuidado, apoyo constante.
Esto se llama ganancia secundaria. Es el beneficio oculto que obtenemos de una situación que, en la superficie, parece solo traer sufrimiento. Y no, no significa que la persona esté fingiendo o que le encante estar en esa posición, simplemente es un mecanismo inconsciente: de alguna forma, el problema también le da algo que necesita.
Pasa con más frecuencia de lo que creemos. A veces, estar siempre ocupados nos “salva” de enfrentar lo que realmente sentimos. A veces, sentirnos víctimas nos evita la responsabilidad de hacer cambios. A veces, la inseguridad nos protege de tomar riesgos.
El poder de preguntarte “¿Qué estoy ganando con esto?”
No se trata de culpabilizarse ni de pensar que estamos eligiendo sufrir a propósito. Se trata de darnos cuenta de que, si hay algo en nuestra vida que se repite una y otra vez, tal vez hay algo en esa situación que, en el fondo, nos cuesta dejar ir.
Por eso, aqui te comparto algunas preguntas claves:
¿Qué me da este problema?
¿Qué me permite evitar?
¿Qué consigo gracias a esto?
Y ojo, no significa que esté “bien” o “mal”. Simplemente, cuando lo vemos con claridad, cuando nos damos cuenta de que hay algo que nos aferra a ese problema, podemos empezar a trabajar en ello. Porque al final, mejorar no es solo querer que las cosas cambien. Es estar dispuestos a soltar lo que, aunque nos pesa, también nos ha dado algo. Y cuando logramos hacerlo, nos damos cuenta de que hay formas más sanas de recibir lo que necesitamos.




Comentarios